9 de junio de 2009

De sueños


Despertó con las sábanas mojadas pegadas al cuerpo, con una sensación de calma que hace mucho no tenía, la soledad no es buena compañera... dicen. Caminó hacia la ventana y corrió las cortinas verde-oscuro, nublado, abrió la ventana para dejar pasar el aire de la mañana, era una de esas mañanas donde se siente cierta electricidad en el aire, justo antes de ponerse a llover, el matinal de Chile se lo corroboró, lluvia, todo el día, toda la noche, toda la semana, no importa. Se dio vuelta y ella lo estaba mirando, con la frescura de la mañana reflejada en la cara y todos los recuerdos de una noche, una vida, en los ojos.
Salieron a la calle y caminaron, sin rumbo, solo por caminar, sin decir palabra, pasos, metros, cuadras, sin decir nada, caminaron, la mano de ella en la de él. La lluvia, de repente, la lluvia, la gente corriendo, ellos caminando, riendo, la mano de él en la de ella, sin apuro, a ninguna parte, las gotas eran momentos y ellos los querían todos, los tenían todos, el resto en cambio, huía de ellos, del tiempo, corriendo Dios-sabe-donde, ellos no, no ellos, el agua lavando, ellos jugando. Pero con el agua las cosas cambian, la ropa se pone pesada, la lluvia salía desde sus ojos hacia fuera, ya no se entendían, no sin hablar, y no podían, no querían. Correr ¿Dónde? Rápido ¿Por qué? Ya no quiero mojarme, la lluvia es demasiado diáfana, algo hay, mucha transparencia, las manos mojadas resbalan, la de ella de la de él, corriendo ellos, la gente, todos, no, no todos, ella ya no, él sí ¿en qué momento la soltó? no sabía, pero ya no estaba, ella corrió hacia un lado, él hacia el otro ¿por qué? porque así es, por qué así debe ser, porque...
Despertó con las sábanas secas, con una sensación de pesadez que ya le era familiar, la soledad no es buena compañera... dicen.

8 de junio de 2009

Ahora...


Ahora, mientras te miro y tú no estás me doy cuenta que has venido, ahora que el viento se olvida por un segundo de mecer las copas de los árboles y las hojas danzan solas por acción de tu voluntad, ahora que he dejado de hablar para escucharte te callas, me miras y cuando el viento vuelve ya te has ido, ahora que me dejo caer nadie me sostiene y los cielos se ríen de mi entrega, ahora y recién ahora permanezco y me mantengo, floto y me elevo desesperado y des-hecho levanto el vuelo para encontrarme contigo, que no estás, que no estabas ni estarás, que no has sido. Me entretengo contando los pelos de tu nuca con los ojos cerrados, casi tocándolos con los dedos abiertos y el corazón vacío, preso de tu recuerdo que se me olvida en la semiconciencia que me entrega el no estar dormido, ahora, se me arranca tu presencia que pensaba innegable, la permuto por cosas parecidas un, olor agudo, un beso mojado que se me antoja me das tú y se termina porque quiero y no porque no puedo. Y ahora, de nuevo, el olvido.